Educación artística en Puerto Rico: Un derecho no garantizado

En su valor sociocultural, la formación en las artes debe resguardarse como elemento vital del desarrollo sostenible, inclusivo, equitativo y accesible. No obstante, la inadecuada política pública cultural, los vaivenes partidistas y la crisis fiscal, entre otros, han relegado el derecho a algunos planes de acción que solo quedan en papel. 

¿Cuánto es 9x9? ¿En qué fecha Cristóbal Colón “descubrió” América? ¿Cuándo se acentúan gráficamente las palabras llanas? ¿La Tierra gira alrededor del sol o es al revés? How do you pronounce table? 

Seguramente, esas preguntas fueron respondidas cuando asistimos a la escuela. Pero si estuviéramos frente a una obra de arte, ¿quiénes recordaremos alguna clase de apreciación artística? O ante un problema que resolver, ¿cuántos traeremos a la memoria las veces que nos enseñaron cómo desarrollar el pensamiento lateral, el conocido “fuera de la caja”? Y, ¿seríamos muchas las personas que nos sentiríamos cómodas para ejecutar y mostrar nuestra creatividad habitualmente? ¿Lo habremos aprendido?

Como sucede con todos los asuntos que incumben a la colectividad, cada estructura social, cada hábitat comunal, organiza los lineamientos de sus procesos socioeducativos y de formación. Lo que sí aparece como asunto de consenso es que las artes deben ser incorporadas en las prácticas dirigidas al desarrollo de las funciones cognitivas en todas las etapas del ser.

Aun cuando lo anterior ha sido evidenciado sin la menor duda, la educación artística no necesariamente es aplicada de igual manera y con el mismo énfasis en todas las sociedades y en todas sus comunidades. Al ser la imaginación y la capacidad de creación valores intrínsecos a cada persona, debemos preguntarnos por qué existe la brecha y cómo podemos solucionarla.

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Imagen suministrada por: https://www.summaedu.org/

Según el Resumen del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2020 Inclusión y educación: todos y todas sin excepción (París, Unesco) (https://es.unesco.org/gem-report/report/2020/inclusion): “Las barreras que impiden el acceso a una educación de calidad siguen siendo demasiado altas para demasiados educandos. Aun antes de la covid-19, uno de cada cinco niños, adolescentes y jóvenes estaba totalmente excluido de la educación. La estigmatización, los estereotipos y la discriminación hacen que a millones más se les margine dentro de las aulas”. 

Sumado a los determinantes sociales y económicos que inciden en la desigualdad y la disparidad en el acceso y la distribución de recursos y oportunidades, el sistema capitalista prioriza el pensamiento lógico y racional frente al creativo e intuitivo, incluso cuando no son antagónicos. De este modo, las capacidades para adquirir conocimientos, entre las que se encuentran la memoria, la percepción y la resolución de problemas, son arbitraria y absurdamente desligadas de los procesos emocionales y subjetivos. 

Aunque esta separación (o intento de) se logra mediante la automatización, la memorización y la priorización de la inteligencia lógico-matemática, con especial intensidad en la educación en los años escolares, la realidad es que se puede paralizar la actividad creadora, pero no puedes destruir su naturaleza. Se ha investigado por mucho tiempo la correspondencia entre los procesos del pensamiento y los estados y las experiencias afectivas (las emociones). 

Tal como es compartido por la organización sin fines de lucro dirigida al cambio social Do Something en 11 Datos sobre el arte en la educación (https://www.dosomething.org/us/facts/11-facts-about-arts-education#fn2) y que reproducimos para propósitos informativos: “Los programas de educación artística y musical son obligatorios en países que se sitúan sistemáticamente entre los mejores resultados de los exámenes de matemáticas y ciencias, como Japón, Hungría y los Países Bajos”. 

Otros datos que presenta la publicación mencionada y que confirma con sus fuentes originales sostienen la relevancia de la educación artística como, por ejemplo, la reducción de la brecha en el rendimiento académico entre los estudiantes de bajos y altos ingresos. Igualmente, se ha comprobado su efectividad para evitar la deserción escolar y cómo la música fomenta el desarrollo adecuado de capacidades sociales, de adaptación y autoestima, además de las habilidades en matemáticas y lectura. 

Así que la dicotomía que ha sido formada desde el constructo social ha pretendido aletargar una parte natural del ser. Pero en el reconocimiento de su indiscutible importancia y su necesidad esencial de autorrealización, se ha dado paso a respaldar las artes como elementos constituyentes del derecho humano a la educación y la participación en la vida cultural. 

De esta manera ha sido declarado en la Hoja de ruta para la educación artística (http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/CLT/CLT/pdf/Arts_Edu_RoadMap_es.pdf), producto de la conferencia mundial de la Unesco, celebrada en 2006 en Portugal. Igualmente, la Agenda de Seúl: Objetivos para el desarrollo de la educación artística (http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/creativity/arts-education/world-conferences/2010-seoul/), establecida en la segunda conferencia en 2010, en Corea del Sur, ratifica su valor. La dirección que toma el plan de actuación incluye tres aspectos: el estudio de las obras de arte, el contacto directo con las obras de arte (concepto que abarca la amplitud de las obras pictóricas, escultóricas, musicales, literarias, teatrales, cinematográficas y escénicas), y la participación en actividades artísticas.

“Dado que proporcionar a todas las personas las mismas oportunidades para desarrollar su actividad cultural y artística constituye un objetivo primordial, la educación artística debe convertirse en una parte obligatoria de los programas educativos. Asimismo, la educación artística es un proceso a largo plazo, por lo que debe ser sistemática y desarrollarse a lo largo de los años”, declara la Unesco.

Puerto Rico y la educación artística: Un olvido colosal

Este término no se refiere únicamente a la enseñanza curricular de las artes o su aplicación en los procesos de enseñanza-aprendizaje en las instituciones escolares o aquellas especializadas en las disciplinas del arte. La educación artística también comprende los escenarios no formales en los que la experiencia del arte vincula sujeto y comunidad. Asimismo, los procesos educativos a partir de la apreciación artística y las oportunidades de exploración, investigación, creación y colaboración no son exclusivos de las edades tempranas sino de todas las etapas de vida. 

Por ejemplo, Finlandia -país nórdico situado en Europa y resaltado por su modelo educativo- mantiene una política pública inclusiva y transversal que promueve y sostiene la accesibilidad a la educación liberal en la adultez. Como muestra la página oficial del Ministerio de Educación y Cultura (https://minedu.fi/en/liberal-adult-education), la meta es “ofrecer una educación y una formación que favorezcan la cohesión de la sociedad, la igualdad y la ciudadanía activa basada en el principio del aprendizaje permanente”. Más adelante detalla que: “El objetivo de la enseñanza organizada en forma de educación liberal para adultos es promover el desarrollo versátil y el bienestar de las personas, así como la realización de la democracia, el pluralismo, el desarrollo sostenible, el multiculturalismo y el internacionalismo”. 

Otros países como Chile, Colombia y Argentina consideran la cultura y las artes como derechos humanos, por lo que desde el Gobierno se han implementado planes nacionales de educación artística. En el caso chileno, por ejemplo, se puede encontrar una variedad de recursos pedagógicos como lo son los cuadernos titulados ¿Por qué enseñar arte y cómo hacerlo? (https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2016/02/cuaderno2_web.pdf) y Educación artística para la formación ciudadana. (https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2016/02/cuaderno4_web.pdf)

En esa última publicación se destaca cómo la educación artística contribuye a las reflexiones sobre las identidades socioculturales y cómo el pensamiento crítico y creativo aportan al tejido social y posibilita la transformación de procesos, relaciones y elementos que impactan negativamente a la comunidad hacia modelos de bienestar ciudadano. También, reseña la iniciativa Arte y entorno construido (Art and the Built Environment, ABE), desarrollada en Inglaterra a finales de los setenta y principios de los ochenta, y que ha tenido gran influencia en países como Australia,  Canadá, Brasil, Japón, Suecia, Finlandia y Portugal. 

“El objetivo general de ABE fue el de explorar la relación entre la educación artística y la educación ambiental, buscando lo que el arte y el diseño, como formas de conocimiento y de experiencia, podían aportar a la experiencia del ambiente”, explica Alfredo Palacios Garrido en el texto Educación artística y ambiental: Un estudio del caso británico a través del proyecto “Art and the Built Environment” (2005). (https://revistas.ucm.es/index.php/ARIS/article/view/ARIS0606110057A/5797)

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Portada del Estudio sobre el ecosistema cultural de Puerto Rico (CODECU)

En el primer estudio, Codecu preguntó sobre el valor de la cultura a empresas y organizaciones culturales, que incluyeron el educativo, económico, social y cultural, siendo el primero el más mencionado. Por su parte, el Estudio de consumo y

participación cultural -incorporado en el informe como resultado de la encuesta a 800 personas en las siete regiones del archipiélago- presentó los resultados sobre el tema de formación artística. “Dado que dicha formación en edades tempranas ha sido asociada con un mayor consumo cultural en la adultez, se preguntó a los ciudadanos si habían tenido algún tipo de formación artística durante su niñez o juventud”. El 63.4% respondió que no. De las personas que recibieron formación artística y cultural, el 61.1% la obtuvo entre los 5 y los 12 años, siendo la música la primera en la lista de prácticas con 47.1%. En la adultez, solo el 17.8% participó de educación artística, con la música nuevamente en el primer puesto (41.5%). 


De esta manera, se estableció una correlación entre la formación artística y el nivel de consumo y participación cultural. Igualmente, los ingresos, el género y el nivel de educación formal fueron variables consideradas al determinar las conclusiones del informe. “Se observa que aquellas personas que recibieron formación artística se encuentran en los segmentos con la mayor cantidad de actividades realizadas en los últimos doce meses. A pesar de que esta relación directa está presente en todas las edades, la relación es mucho más fuerte cuando la formación se dio en la niñez”, concluyó el estudio. 

A pesar de la firme evidencia de la importancia de la educación artística y de la incorporación de estándares para el desarrollo del Programa de Bellas Artes del Departamento de Educación, la implementación de los planes de acción que proponen la educación estética, la investigación, la expresión artística y la tecnología ha quedado rezagada. Con la Ley de Reforma Educativa de Puerto Rico (Núm. 85 de 29 de marzo de 2018, según enmendada) -no exenta de controversia- se propuso el mejoramiento del modelo educativo.  

Sin embargo, nuestra condición histórica colonial, la crisis fiscal, la imposición de la Junta de Supervisión Fiscal, las aprobaciones de recortes presupuestarios al Instituto de Cultura Puertorriqueña, la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico y los servicios de Educación Especial (por dar solo tres ejemplos), la negligencia y la corrupción, y la falta de política pública adecuada sobre el asunto artístico cultural han imposibilitado el cumplimiento exitoso de los estándares y las expectativas. Además, otros proyectos de ley como la enmienda a la reforma para trabajar con un currículo basado en la perspectiva de género no fueron aprobados recientemente. 

“Respecto a la enseñanza de las Bellas Artes en el programa regular de las escuelas públicas, si bien reconocida conceptualmente su importancia en los documentos del Departamento de Educación (Carta Circular 5-2013-2014), en la práctica confronta numerosos desafíos, inclusive el que un gran número de escuelas no cuentan con ningún maestro de Bellas Artes”, de acuerdo al Informe sobre desarrollo humano (Puerto Rico, 2016), publicado por el Instituto de Estadísticas. (https://issuu.com/coleccionpuertorriquena/docs/informe_desarrollo_humano_puerto_ri/213

Movimientos e iniciativas ciudadanas como Salvemos las Bellas Artes en Puerto Rico surgieron hace años para luchar y defender la educación artística.

Consumo y participación cultural en Puerto Rico

En 2020, Inversión Cultural -mediante su investigador principal Dr. Javier J. Hernández Acosta- realizó la segunda encuesta dirigida a conocer los hábitos y las tendencias de consumo cultural y, en este caso, el impacto de la COVID-19 en los mismos. (https://www.labcultural.com/informes-3/resumen-ejecutivo-consumo).

Así, la muestra incluyó un 53.3% de participantes identificadas como mujeres y un 42% de las 800 personas encuestadas se encontraban entre los 18 a los 44 años. En cuanto al ingreso familiar, el 24.2% reportó una cantidad menor a $10 mil y un 18% entre $10 mil y $15 mil. El 23.6% había completado el bachillerato como último grado académico alcanzado. 

Si nos referimos a la educación artística, la encuesta reflejó que aproximadamente el 4.5% de la población mayor de 18 años participó en alguna clase o taller virtual de formación artística o cultural, con un promedio de asistencia de cuatro clases o talleres. Seis meses antes de la pandemia esa cifra llegó a 7.8%. Las personas identificadas como mujeres alcanzaron el 65.8% de participación en educación artística, y un 62.9% de quienes formaron parte de la encuesta sobre este tema específico tenían entre 18 a 44 años. También, el 21.1% reportó ingresos familiares entre $10 mil a $15 mil, ocupando el primer puesto. El 7.6% informó que sus ingresos eran menores a $10 mil. La mayoría (47.6%) indicó que trabajaba a tiempo completo, el 9.7% a tiempo parcial y sin trabajo el 8.5%. 

Acerca de la participación por región en cuanto a asistencia a talleres o clases de educación artística, San Juan Metro obtuvo 8.3%, seguida por Arecibo con 6.6%, San Juan SUB con 4.2%, Caguas con 3.5%, Mayagüez un 2.0% y Ponce 0.3%. En promedio, las personas encuestadas gastaron $177 en clases o talleres virtuales de formación artística. 

“La variable del nivel de ingresos plantea uno de los principales retos de la política, estableciéndose que a mayor nivel de ingresos mayor consumo y participación cultural”, aparece en los hallazgos del informe sobre el ecosistema cultural en Puerto Rico al que nos referimos anteriormente. 

 Por otra parte, dicho informe sostiene que: “Existe la necesidad de garantizar una diversidad de manifestaciones culturales para el disfrute de la población y futuras generaciones. Sin embargo, es importante analizar la proporcionalidad de los esfuerzos gubernamentales hacia estos sectores, ya que existen actividades cuyos presupuestos o apoyo son exponencialmente mayores a otras actividades en condiciones similares”. 

Y, ¿ahora qué? 

En seguimiento a las propuestas que aparecen en la hoja de ruta de la Unesco, se recomienda: la promoción y la concienciación sobre el impacto social de la educación artística, la accesibilidad a las artes como elemento básico de la educación, la creación de espacios culturales para el desarrollo de la formación artística ciudadana, la otorgación de recursos y materiales de aprendizaje a docentes sobre las nuevas pedagogías, la incorporación de la tecnología, y el fomento de colaboraciones activas entre los entornos educativos formales e informales y la comunidad. 

Además, el documento presenta recomendaciones sobre política pública como: el diseño de un plan que vincule a las comunidades, las instituciones educativas y sociales y el espacio laboral en el objetivo de formación artística; la asignación de los recursos necesarios para ejecutar el plan; la preparación de políticas de investigación nacional y regional en el tema de educación en las artes; el desarrollo de la formación en las artes como aspecto central y permanente en el currículo educativo y garantizar su continuidad. 

Entre las iniciativas en Latinoamérica y el Caribe destacadas por la Unesco (https://en.unesco.org/commemorations/artseducationweek/latin-america-and-the-caribbean) está el curso InnovArte: Profesores de educación artística para el cambio de los ministerios de cultura y patrimonio, y educación en Ecuador. El mismo va dirigido a “la formación integral en la enseñanza de habilidades especializadas, y la promoción de las industrias culturales, el emprendimiento cultural, la gestión cultural y la creatividad”. Por su parte, Hornero Migratorio en Uruguay es un proyecto social que integra la creación musical y audiovisual para fomentar el desarrollo personal y colectivo mediante las artes. En Trinidad y Tobago, el festival The Old Yard sirve como experiencia de aprendizaje para estudiantes universitarios en gestión de festivales, interpretación y teatro técnico. 

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Sin duda, en Puerto Rico existen espacios culturales que integran la educación artística en su misión como los talleres y los encuentros para la comunidad del Museo de Arte de Puerto Rico, el Museo de Arte de Ponce, el Museo de Arte y Diseño de Miramar y los módulos didácticos y las actividades en el Museo de Arte Contemporáneo. Proyectos como El Bastión, Taller Comunidad- La Goyco, Taller Libertá, Colectivo Moriviví, entre tanto más esparcidos por el archipiélago, se mueven en los objetivos de acción ciudadana en procesos creativos y culturales, de formación y participación artística. Durante la pandemia, el Instituto de Cultura Puertorriqueña lanzó Cultura virtual, programación diaria de presentaciones y talleres. 

Entonces, el llamado es a continuar en el desarrollo de los proyectos y nuevas iniciativas que enfaticen en la educación artística en todas las etapas de la vida, fundamentada en la accesibilidad universal, la inclusión, la equidad y la participación ciudadana. Así como es urgente que el Estado asuma su deber y responsabilidad sobre el desarrollo del valor sociocultural. Debemos exigir que las políticas públicas tengan como base y norte a la justicia social. 

En diciembre de 2020, el director del ICP, Carlos Ruiz Cortés, denunció que el presupuesto destinado a cultura -que se divide entre varias entidades- solo llega al 0.16% (https://www.primerahora.com/noticias/gobierno-politica/notas/director-del-instituto-de-cultura-puertorriquena-denuncia-precario-presupuesto/). Esta situación, así como la indiferencia y la negligencia que continúan repitiéndose y agravándose año tras año, tienen que ser transformadas inmediatamente hacia un modelo participativo y comprometido con los derechos a la educación y a la vida cultural, que promueva la acción ciudadana en los procesos para el desarrollo cultural, y que defienda y proteja la equidad y la accesibilidad. 

 

 

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Renia Rosa:

Escritora, artista de la performance, gestora cultural y facilitadora de talleres para la aproximación a los procesos de autosanación mediante la expresión artística. Fundó e impulsa el emprendimiento con fin social medioLoCCA nacional, movimiento activista para y por los seres disidentes con experiencias de padecimiento psíquico, cuya gestión también comprende las artes.

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